Cuando los desperdicios ayudan a combatir el hambre

Cuando los desperdicios ayudan a combatir el hambre

En Colombia se desperdician 9,76 millones de toneladas de alimentos cerca de ocho millones de personas podrían comer cada año según cifras arrojadas por un estudio del Departamento de Planeación Nacional (DPN).

Las causas de estas pérdidas se evidencian en la cadena productiva con 3,95 millones de toneladas de alimentos que se están dejando de consumir debido a procesos malogrados en la poscosecha y distribución.

La otra parte a considerar, son los hábitos de compra, la manipulación y el almacenamiento del consumidor que representan el 3,54 millones de toneladas de comida desperdiciada en todo el país, al no cumplir con los estándares de calidad como el color, la forma, el tamaño, empaque o en otros casos, baja rotación y por la terminación de temporadas del mercado.

Para contrarestar esta angustiosa problemática, los Bancos de Alimentos en Colombia trabajan en la iniciativa de la ¨Política de cero desperdicio¨ que busca ayudar a administrar los productos que no son comercializados por grandes superficies o que se botan durante los procesos industriales. La idea es que nada se destruya y lo que esté apto para el consumo humano pueda distribuirse a poblaciones vulnerables, dando valor social a lo que ha perdido valor comercial.

En Cali, existe la Fundación Arquidiocesana Banco de Alimentos una organización social que trabaja por más de 50.000 personas en condición de vulnerabilidad atendidas en más de 250 organizaciones sociales ubicadas en Cali, Palmira, Dagua, Florida, Candelaria, Jamundí, Pradera, Yumbo dentro del departamento del Valle del Cauca y Caldono, Corinto y Guachené en el departamento del Cauca.

La mayoría de las donaciones que llegan al Banco son excedentes aptos para el uso y consumo humano, evidenciando fallas de empaque o envase del producto, fecha cercana al vencimiento, problemas de calidad, material promocional o de baja rotación, con el cual se arma y distribuye un mercado integral a cada institución semanalmente según el tipo de programa y número de beneficiarios.

El Padre Óscar de la Vega, Director Ejecutivo del Banco de Alimentos Cali, expresó en cifras el impacto en el 2017, donde “se beneficiaron a 33.377 niños, 12.475 jóvenes, 4.438 adultos, 9.635 adultos mayores, gracias al compromiso de un equioo de trabajo de 50 colaboradores, la ayuda de 2.394 voluntarios y el aporte de más de 180 donantes, se pudieron entregar 7`622.000 raciones de comida”.

En una bodega de alquiler de 3.714 m² en el barrio San Nicolás, realiza cada día un proceso de selección y aprovechamiento de frutas y verduras, abarrotes, ropa, panadería, elementos de aseo y hogar, electrodomésticos, enseres de oficina, juguetes y herramientas, recolectadas directamente en las empresas, grandes superficies, universidades, colegios, galerías, productores y de personas se naturales,  con el fin de distribuir y brindar un acceso físico y suficiente de alimentos inocuos y nutritivos, y de recursos materiales para aportar a la necesidades de las fundaciones vinculadas.

Asimismo, el Padre De la Vega, argumentó que durante el año 2018, la apuesta está en el campo “acercarse a los agricultores para que a través de un programa dirigido denominado ¨Reagro¨, se recuperen los excedentes de frutas y verduras que puedan alimentar a la población y permitan combatir las pérdidas en la cadena productiva”.

Su trabajo en la lucha contra el hambre y el desperdicio de alimentos se realiza a través de sinergias con el sector público participando en las mesas de trabajo en Seguridad Alimentaria y Nutricional del municipio y el departamento, además promueven la aplicación de la Responsabilidad Social Empresarial-RSE- en el sector privado, abren espacios a la academia para ejecución de proyectos de investigación social, capacitación y formación para las entidades vinculadas y conscientizan a la comunidad caleña sobre la problemática del despilfarro de comida en la ciudad.

El mayor desafío que tienen es vincular y fortalecer las alianzas para que el sector privado y público se comprometa a trabajar en una red entorno a la Seguridad Alimentaria, para combatir los índices de desnutrición y las muertes por esta enfermedad silenciosa que hasta el momento deja 37 niños menores de cinco años de acuerdo a datos que dio a conocer el Instituto Nacional de Salud (INS).

Close Menu